Que hay en el fin del Mundo…

Hablar del Fin del Mundo…

Es en realidad hablar de un supuesto que esta en nuestra cabeza…

Nos damos cuenta de que cuando llegamos a los limites geográficos en realidad llegamos a los limites de lo que nuestra mente quiere que lleguemos. El ego y la sed de descubrir llevan a todo explorador a pisar estas tierras inmaculadas…

No seré yo la excepción en este caso ya que justamente la sed de explorar estas tierras indómitas y extravagantes son las que dieron pauta a esta misión que estaba pendiente ya hace 4 años…

De repente hay momentos en la vida en los que uno se detiene a observar lo afortunado que ha podido ser al encontrarse con una forma de vida que permite lo que más gusta, que permite el desarrollarse laboralmente en un ámbito que enriquece de principio a fin y que dentro del placer que implica esta también una gran responsabilidad de por medio, una inmediata, pero en lo profundo una más sutil que se menciona poco o se pasa de largo por no querer ofuscar o confundir las mentes… Me refiero a la misión de ayudar a generar en alguien una verdadera experiencia de viaje…

Y si nos enfrascamos con el termino “verdadera experiencia de viaje” vamos viendo que ya el simple hecho de hablar de “verdadera” de algo “verdadero” implica ya de por si, una gran complejidad.

Cuando nos referimos a este termino especifico lo que queremos mostrar en lo profundo es la posibilidad de generar en ese viajero algo que toque su corazón que puede ser desde algo muy “sencillo” como contemplar una flor o el atardecer hasta algo tan complejo como la serie de sensaciones que causa un impacto visual, sensual o auditivo que como torrente trae a la memoria cantidad de recuerdos… Estas y muchas posibilidades más son las que pueden ocurrir cuando uno esta siendo tocado por el viaje y se esta produciendo en nuestro interior algo que va más allá a lo que percibiríamos como común.

Para que esto ocurra por supuesto que se necesita de diversos factores que permitan el paso de esta energía, el flujo de esta energía, varios factores para generarla, motivarla y darle impulso y por supuesto el primer impedimento se encuentra en nuestra mente.

Nuestra mente por lo regular cuando salimos de viaje (y por ende de nuestro medio cotidiano), genera que se vuelva más reactiva y por lo tanto reaccione a cada estimulo que recibe de forma inmediata debido al sentido nato que yace en nuestro subconsciente de supervivencia. Por lo tanto ésta suele poder impedimentos a cualquier flujo natural que pueda tener una situación determinada o incluso bloquearlo antes de que ocurra. Esto sucede debido a que nuestra mente nos ha acostumbrado a optar siempre por la opción más cómoda y de menor esfuerzo (esto explica claramente la preferencia de los vacacionistas por las opciones convencionales de turismo sobre las que implican aventura, esfuerzo físico e incertidumbre) y por lo tanto procurará sacarnos del camino cuando nos llama una opción poco convencional.

Para romper con este paradigma claro que en primera instancia se necesita un poco de voluntad, debido a que el viaje en la mayoría de los casos es algo que se realiza por placer, pocos viajeros optan por las opciones que les dejen de generar hedonismo en primera instancia.

Este cuento de alguna forma esta ya conocido en todo el medio turístico y por lo tanto suele ser engorroso tratarlo cuando apasionados del viaje lo sacan a tema.

En mí caso particular quiero compartirles el por que nuestra popa viaja hacia esa dirección.

Hace ya más de 12 años, comenzamos a ser conscientes de como el viaje podía influir en nuestras vidas e incluso cambiarlas, no solo de un giro de 180 grados si no incluso, uno de 360 grados, necesariamente en espiral.

A que nos referimos con esto, a que dentro de un viaje, en el cual dejas que la mente se relaje por unos instantes y comienzas a fluir con los momentos que este implica se rompe un candado (que mantiene cerrado la mente) y se abre una puerta que inmediatamente deja salir a volar las mariposas para flotar tiernamente y perderse en el horizonte al tintineo del crepúsculo… así de lírica puede ser la experiencia…

Y es que temeríamos a equivocarnos (y aquí me refiero a muchos que hemos vivido la experiencia directamente) si es que no hubiésemos visto este fenómeno ocurrir desde el inicio de los viajes, al menos de los que para mi implicaron el comienzo de este ciclo de pertenecer de forma activa a ¡El viaje de los viajes!

Estas experiencias que día a día durante el viaje se manifestaban en viajeros, en compañeros, en amigos y en uno mismo, eran y son precisamente los ingredientes secretos que generaban la magia, los “polvos mágicos” que a día de hoy siguen generando, si se lleva el desarrollo del viaje de forma adecuada.

Así que terminando la reflexión que genera el pisar las tierras sagradas de la parte más Austral de la tierra nos damos cuenta que el llegar a este “FIN” que en realidad es solo una referencia categórica, es en realidad el “INICIO” de un nuevo comienzo, de una nueva perspectiva, de un nuevo viaje…

Así lo vi reflejado en cada uno de los viajeros con los que compartí momentos inolvidables en el hostal Yakush, y lo vi reflejado en mi, cuando me percate que el llegar a ese punto geográfico en realidad es el trampolín para salir catapultado hacia las demás latitudes del mundo.

En hora buena por todos los viajeros que buscan el “INICIO” en el “FIN” estas palabras son especialmente dedicadas a ustedes.

Grande Ushuaia, grande su naturaleza, grande sus viajeros, grande hostal Yakush, grande el viaje…

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